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jueves, 20 de noviembre de 2014

LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE

Imagen: Rodolfo Clix
La contaminación del aire provoca cáncer de pulmón. Así de claro lo tiene la Organización Mundial de la Salud (OMS), que publicaba en fechas recientes un informe con "pruebas suficientes" para afirmarlo. Otros estudios, e instituciones como la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), se posicionan de forma similar sobre la importancia del problema y la necesidad de combatirlo para evitar miles de muertos, pérdidas millonarias y daños a los entornos naturales. Este artículo aborda que la contaminación del aíre causa cáncer según la OMS y explica por qué Europa debería ser más exigente con la polución y cómo se pueden reducir sus efectos.

OMS: la contaminación del aire causa cáncer

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) es una división de la OMS responsable de revisar las sustancias que causan dicha enfermedad y en qué medida lo hacen. Sus responsables han incluido recientemente la contaminación del aire en el Grupo 1 de su escala, el nivel más alto reservado a las sustancias sobre las que hay certeza científica de que son cancerígenas. Se trata de la primera vez que esta institución estudia y clasifica la contaminación en general.
La contaminación causó en 2010 un total de 223.000 muertes por cáncer de pulmón a nivel mundial, según la OMS
La IARC publicaba hace poco en la revista científica 'The Lancet Oncology' un estudio monográfico sobre la contaminación del aire y sus efectos cancerígenos. El trabajo, que revisa más de mil artículos científicos, afirma que en 2010 la contaminación causó 223.000 muertes por cáncer de pulmón a nivel mundial.
Los expertos de esta división de la OMS aseguran que las conclusiones son válidas para todas las regiones del mundo, aunque reconocen que la composición y los niveles varían "radicalmente" entre unas zonas y otras. La IARC, además de afirmar que hay "pruebas suficientes" de que la contaminación provoca cáncer de pulmón, también sostiene que hay una "asociación positiva" con un mayor riesgo de sufrir cáncer de vejiga.
Piedad Martín-Olmedo, profesora de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), recuerda que la OMS cifra el impacto de la contaminación atmosférica en más de dos millones de defunciones prematuras al año. Según esta experta, que ha participado en un innovador estudio europeo sobre este problema, la exposición más importante y extensa se produce en las ciudades con una población superior a 50.000 habitantes.
Las emisiones contaminantes más relevantes son, detalla Martín-Olmedo, el tráfico rodado (hasta en un 75%), las emisiones de calefacciones y cocinas, actividades como la construcción y demolición y, de forma más puntual y localizadas, emisiones de buques, actividades portuarias o de aeropuertos, entre otras.
El estudio de la IARC no es el único de carácter científico que alerta sobre los riesgos de respirar un aire sin la calidad suficiente. En agosto, la revista 'The Lancet Oncology' una vez más publicaba un amplio estudio europeo que concluía que la contaminación atmosférica a largo plazo también puede provocar adenocarcinoma pulmonar. Sus autores proponían también incluir la polución atmosférica entre las causas del cáncer de pulmón.

Europa debería ser más exigente con la contaminación

La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) ha publicado diversos estudios sobre contaminación del aire con una de cal y otra de arena para los Estados miembros de la Unión Europea (UE). Sus responsables reconocen las mejoras de los últimos años, pero destacan la necesidad de mayores esfuerzos. La AEMA calcula que la contaminación atmosférica reduce la esperanza de vida humana en unos dos años en las ciudades y regiones más contaminadas y provoca daños de cientos de millones de euros.
Los expertos de la AEMA subrayan que los límites legales de emisiones contaminantes en la UE son menos exigentes que los recomendados por la OMS. La Directiva comunitaria en materia de contaminación del aire es de 2001, y se marcaba unos objetivos para 2010. Aunque, en líneas generales, la UE parece haber cumplido varios de ellos, la AEMA recomienda incorporar los últimos descubrimientos científicos.
La Comisión Europea (CE) revisa en la actualidad la política de la UE en materia de calidad del aire. Entre otras iniciativas, debería proponer una revisión de la directiva antes de que acabe 2013 en la que se deberían fijar nuevos objetivos para 2020.

Contaminación del aire: cómo reducir sus efectos

Los expertos en contaminación del aire señalan varias medidas necesarias para evitar o al menos reducir sus efectos:
  • Utilizar el coche lo menos posible, ya que es su principal causante. La promoción del transporte público o de hábitos de vida más sostenibles, así como la apuesta por tecnologías limpias, son necesarias.
  • Realizar más estudios científicos para conocer el origen y alcance real de las emisiones contaminantes, y establecer límites legales obligatorios acordes a los mismos.
  • Ofrecer información actualizada, comprensible y de calidad a los ciudadanos sobre las emisiones contaminantes.
  • Evitar respirar en lo posible el aire de las zonas más contaminadas. Hacer deporte al lado de calles con mucho tráfico puede ser más dañino que beneficioso.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La crisis climática

Una semana por el clima que podría cambiarlo todo

Democracy Now!


La crisis climática está empeorando más rápido de lo esperado, según todas las previsiones científicas, y ocurre en paralelo a otra crisis: la del fracaso de las negociaciones sobre cambio climático de las Naciones Unidas. “Han estado negociando durante toda mi vida”, afirmó la joven activista Anjali Appadurai en la conferencia sobre cambio climático de la ONU en Durban, Sudáfrica, en 2011. Las negociaciones sobre cambio climático han estado estancadas debido a que varios países, especialmente el Estados Unidos presidido por Obama, están bloqueando el avance y ponen sus intereses nacionales por encima de los del planeta, que continúa calentándose a un ritmo posiblemente irreversible.
Anjali Appadurai, que fue designada portavoz de los jóvenes en la conferencia de Durban, afirmó ante los negociadores enviados por cada país: “Hablo en nombre de más de la mitad de la población del mundo. Somos la mayoría silenciosa. Nos dieron un espacio en este foro, pero nuestros intereses no están representados aquí. ¿Qué hace falta para participar en este juego? ¿Tener lobistas? ¿Tener el poder de influencia que tienen las empresas? ¿Tener dinero?”.
A tres años de esa conferencia, la Organización de las Naciones Unidas realizará una cumbre especial sobre el cambio climático el 23 de septiembre en la ciudad de Nueva York, a la que se prevé que asistirán más de cien líderes mundiales. A diferencia de las negociaciones formales sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, la finalidad de esta cumbre no vinculante, según la ONU , es: “Reunir voluntades políticas y movilizar la acción para generar las condiciones necesarias para alcanzar un resultado exitoso en las negociaciones”. Tras veinte años, los funcionarios de las Naciones Unidas aparentemente se dieron cuenta de que, si se dejan las negociaciones en manos de los sospechosos de siempre, es decir, de los gobiernos y las empresas, jamás se logrará un acuerdo legalmente vinculante sobre el cambio climático, previsto para la cumbre que se celebrará en París en diciembre de 2015. Ahora se considera que la movilización popular es un elemento fundamental para el éxito.
Los activistas defensores del medio ambiente protestaron indignados en la cumbre sobre el cambio climático celebrada en Copenhague en 2009, cuando el Presidente Obama hizo fracasar las negociaciones de la ONU al mantener reuniones a puertas cerradas con los países más contaminadores del planeta. En aquel entonces, la ONU respondió expulsando a los activistas. Las negociaciones sobre el cambio climático de la ONU se realizan en diferentes partes del mundo, pero siempre dentro de establecimientos con máxima seguridad, lejos de la gente que sufre los efectos directos del cambio climático y lejos de los activistas por la justicia climática que se reúnen en las cumbres con la esperanza de presionar a los negociadores para que logren un acuerdo antes de que sea demasiado tarde.
Apenas días antes de la cumbre sobre el clima de la semana próxima, a la que solamente se puede asistir con invitación expresa de Ban Ki-moon, una amplia coalición realizará la Marcha de los Pueblos por el Clima. Se prevé que será la mayor marcha contra el cambio climático en la historia. Personas proveninentes de los más variados ámbitos sociales se reunirán en el lado oeste del Central Park, en Nueva York, el domingo 21 de septiembre. Los organizadores esperan una participación de más de 100.000 personas y se confirmó la asistencia de más de 1.200 bandas musicales.
La gente marchará en “bloques”. Al frente de la marcha estará el bloque “Frontlines of Crisis, Forefront of Change” (Primera línea de la crisis, vanguardia del cambio) que incluirá a representantes de pueblos indígenas y de otras comunidades que han sido directamente afectadas por la extracción de combustibles fósiles y los efectos del cambio climático. Los sindicatos de trabajadores y los estudiantes marcharán bajo el eslogan “Podemos construir el futuro”, seguidos de los grupos a favor de la energía alternativa, los alimentos sustentables y el agua, que marcharán bajo el lema “Tenemos soluciones”. El bloque “Sabemos quiénes son los responsables” se centrará en denunciar a las empresas de combustibles fósiles, a los bancos y a otros contaminadores. Los científicos y los activistas de diferentes religiones formarán el grupo “El debate se terminó”. Y, por último, marchará el bloque “Para cambiarlo todo, necesitamos de todos”, que agrupará al resto de las personas.
Uno de los principales organizadores de la Marcha de los Pueblos por el Clima es Bill McKibben, fundador de 350.org, una organización que combate el cambio climático y cuyo nombre proviene de las 350 partes por millón, que según los científicos es la máxima concentración de dióxido de carbono que debe haber en la atmósfera para tener un planeta seguro y sustentable. McKibben afirma: “En este momento, a excepción de un pequeño simulacro en Times Square, realmente no hay mucho más que pueda hacer la comunidad científica para advertirnos. Nuestros sistemas de advertencia temprana han funcionado, la alarma sonó. Todos nuestros satélites y sensores y súper computadoras han producido la información que necesitamos saber. La pregunta es: ¿haremos algo al respecto? Y la respuesta hasta ahora ha sido ‘no’. Ha sido ‘no’ en el Congreso de Estados Unidos, que, sin duda, no ha avanzado nada en este tema. Y no hay esperanzas de que se logren los dos tercios de votos necesarios para ratificar un tratado en el Senado. Esa es la dificultad en este momento en las negociaciones internacionales. La única forma en la que lograremos el cambio aquí o en cualquier otro lado es mediante la construcción de un gran movimiento. Es por eso que el 21 de septiembre en Nueva York, este evento que está siendo coordinado por todos estos grupos, es un día tan importante”.
El fin de semana, el Seminario Teológico de la Unión realizará una conferencia con miembros del clero del mundo entero, para hablar sobre las cuestiones morales planteadas por el calentamiento global provocado por el hombre. El lunes, al día siguiente de la gran marcha, grupos independientes planean “inundar” Wall Street. “Inundemos, bloqueemos, ocupemos y cerremos las instituciones que están lucrando con la crisis climática”, reza la página del grupo, que tiene una casilla para indicar si la persona está dispuesta a arriesgarse a ser arrestada. Un grupo que se autodenomina “Earth Quaker Action Team” realizará una puesta en escena de una investigación de las filiales del banco PNC en la ciudad de Nueva York por el delito de “interferir con el clima” debido a que el banco ha financiado proyectos de minería de carbón de remoción de la cima de la montaña.
Si bien la marcha por el clima del próximo domingo no incluirá discursos, ya que se trata de reunir al movimiento, el lunes, la autora Naomi Klein estará entre los oradores de las acciones que se realizarán en Wall Street. “Porque no tenemos líderes preocupados por el cambio climático reunidos en la ONU , es que la ONU solo ha logrado reunir fracasos. Y algunos de ellos ni siquiera asisten, como el Primer Ministro de mi país, Steven Harper, que es un delincuente climático tan grande que ha decidido saltearse todo el proceso y solamente aparece en las cenas después de la conferencia. Creo que el sentido de urgencia expresado en las calles se transmitirá y creo que será entonces que la gente lo llevará más lejos, lo llevará a quienes son realmente responsables de bloquear el avance. A muchas de las personas que están organizando ‘Flood Wall Street’ las conocí en el contexto de ‘Occupy Wall Street’ y entienden que nuestro sistema económico está sacrificando a la gente en nombre de las ganancias. Ya saben eso. Lo que nos dice el cambio climático es que esta misma lógica de lucro y crecimiento por encima de todo lo demás está sacrificando los propios sistemas vitales de los que todos dependemos. Y esa es una conexión evidente y hace que el movimiento tenga aún más urgencia. No se trata de un nuevo movimiento, son todos nuestros movimientos unidos”. El nuevo libro de Naomi Klein, titulado “Esto lo cambia todo: capitalismo vs. clima”, se publicó esta semana. Se trata de un llamamiento a la acción poderoso y apasionado que rompe con todos los esquemas. En el libro, la autora nos recuerda que: “El cambio climático lo cambia todo. Lo cambia todo porque si seguimos por el camino que estamos ahora, cambiará nuestro mundo físico a tal punto que será irreconocible. Aún es posible detener ese resultado catastrófico, pero eso implica cambiar todo nuestro sistema económico. La buena noticia es que, para mucha gente, ese sistema no está funcionando”.
El cambio climático lo cambia todo. Y por un breve período de tiempo, la naturaleza de ese cambio aún está en nuestras manos.
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

martes, 27 de mayo de 2014

UN DÍA CONTRA LOS AGROTÓXICOS

En 200 ciudades de 49 países se realizaron actividades en contra del modelo agroindustrial basado en agroquímicos y semillas transgénicas. El epicentro en la Argentina fue la ciudad de Malvinas Argentinas, en Córdoba.
“Jornada mundial contra Monsanto”, fue la consigna de la manifestación que se realizó el sábado en 200 ciudades de 49 países. Uno de los epicentros fue Malvinas Argentinas (Córdoba), donde acaba de conocerse un estudio que conmovió a la población y acentuó las críticas a la empresa y al modelo agropecuario: análisis de la Universidad de Buenos Aires confirmaron que los vecinos tienen agroquímicos en la sangre. La Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida exigió a las autoridades gubernamentales que realicen análisis a toda la población, reiteró el rechazo a la instalación de Monsanto en Córdoba y reclamó la prohibición de uso de agroquímicos a 2500 metros de las viviendas. También hubo actos contra la compañía en Rosario, La Plata, Paraná y ciudad de Buenos Aires.
Malvinas Argentinas es una localidad cordobesa ubicada a catorce kilómetros de la capital provincial. Desde 2012 cambió su tranquilidad por la llegada de la multinacional Monsanto, que planea instalar su mayor planta de Latinoamérica de tratamiento de semillas transgénicas.
En dos años se sucedieron media docena de represiones contra los vecinos que cuestionan a la empresa, un fallo judicial que frena la construcción de la obra, la negativa de la Secretaría de Ambiente de Córdoba al estudio de impacto ambiental de Monsanto y un bloqueo de ocho meses en los portones de la planta. También dos encuestas precisan que el 60 por ciento de los vecinos rechaza a la compañía.
Malvinas Argentinas está dentro de los pueblos fumigados de Argentina, rodeado por producción agrícola industrial. Desde 2012 exigen al intendente, Daniel Arzani, y al gobernador, José Manuel de la Sota, que realicen estudios sobre la población. Nunca obtuvieron respuesta.
También presentaron un proyecto de ordenanza en 2012 para restringir las fumigaciones a 2500 metros de las viviendas. Tampoco tuvo apoyo gubernamental.
La asamblea de Malvinas Argentinas y la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam) dieron a conocer un estudio exploratorio realizado por el Centro de Asesoramiento Toxicológico Analítico (Cenatoxa) y la Cátedra de Toxicología y Química Legal (ambos de la Universidad de Buenos Aires). Analizaron la sangre de diez personas (seis adultos, cuatro niños). Los resultados confirmaron las sospechas: el 70 por ciento tiene agroquímicos en sangre.
El estudio demostró que la sangre de las personas tiene los plaguicidas Aldrin, Dieldrin, DDT y Beta HCH. “Incluso bajas dosis de estos plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal y reducir las defensas del organismo. Las consecuencias sanitarias son más graves en mujeres embarazadas, en embriones y fetos en desarrollo y en recién nacidos y niños”, explicó Raúl Montenegro, de Funam.
Vanesa Sartori, de la asamblea de Malvinas, explicó que sólo realizaron diez estudios porque cada análisis tiene un valor de 1500 pesos y aclaró que no aparecieron agroquímicos actuales (como glifosato y endosulfan) porque no consiguieron un laboratorio que sí puede detectarlos. “La sensibilidad de los aparatos no detectan glifosato, y por eso exigimos a la intendencia y a la provincia que realizan estudios sobre una muestra amplia de la población. Estamos seguros de que aparecerán todos los agroquímicos que se usan en soja y maíz transgénico”, advirtió la asambleísta.
Sartori detalló que entre las personas con plaguicidas en sangre hay dos niñas. “Imaginate lo cruel que es saber que dos nenas tendrán toda su vida esos venenos en sangre y que incluso la misma situación les tocará a sus hijos”, lamentó Sartori y señaló otro caso, el de una vecina que vive en el centro del pueblo: “Si los vecinos de frente a la plaza principal tienen plaguicidas, estamos seguros de que cuanto más cerca de los campos agropecuarios, peor será la situación. Es urgente hacer los estudios, hay enorme preocupación porque todos nuestros hijos pueden tener venenos en sangre”.
Los vecinos solicitaron a las autoridades políticas la realización de estudios sobre muestras más grandes para establecer la presencia de agroquímicos en sangre, orina y leche materna. Y, sobre todo, exigieron la suspensión definitiva de las obras de Monsanto debido a la contaminación ya existente en la localidad. “Ya estamos enfermos, con veneno en sangre, la instalación de Monsanto será un desastre y agravará la situación”, afirmó Sartori.
Montenegro, que actuó como asesor técnico de la asamblea, explicó que todos los plaguicidas detectados están prohibidos y ya no se utilizan, pero persisten en el ambiente y en las personas. “Los transfieren a sus hijas e hijos las madres embarazadas a través de la placenta primero (embriones y fetos) y durante la lactancia después, e ingresan durante toda la vida de un individuo por inhalación de partículas de suelo y la ingesta de agua y alimentos contaminados”, señaló y detalló que al Beta HCH se lo asocia a las enfermedades de Parkinson y Alzheimer, el DDT es considerado “posible cancerígeno” por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) y el Dieldrin pueden alterar el sistema inmune.
En el marco de la Jornada mundial contra Monsanto, se realizó el jueves en Malvinas Argentinas una campaña de difusión sobre los análisis de agroquímicos en sangre. Los vecinos realizaron un corte informativo, una panfleteada casa por casa y una marcha hasta la municipalidad para exigir la cancelación definitiva del permiso de instalación de Monsanto.

lunes, 10 de marzo de 2014

PUEBLOS FUMIGADOS



RENACE INFORMA
RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA de la Argentina
10 marzo 2014

REENVIAMOS DE PUEBLOS FUMIGADOS

TODOS EN PELIGRO

Los pueblos fumigados queremos hacer pública la constatación del fuerte contraste entre las demandas de poblaciones enteras, alarmadas por el aumento exponencial de enfermedades de todo tipo vinculadas directamente al modelo agrario y la respuesta “de facto” del complejo agroproductor quien sólo atina a huir hacia adelante, produciendo operaciones mediáticas y nuevos experimentos transgénicos, conducta particularmente agravada por la participación de agencias oficiales. 

En lo que va del año hemos recibido pedidos de auxilio por ausencia o impotencia de las administraciones, y asistiendo a lugares tan diversos como San Nicolás -y próximamente Ramallo- en Buenos Aires, Humberto Primo, San Fabián, Funes, Arocena, Sastre -Santa Fe- o San Salvador -Entre Ríos- distrayendo tiempo y recursos personales para suplir la inacción de quienes tienen a su cargo la protección de las personas. 

Simultáneamente, con recursos casi infinitos, se promueven "documentos" como el que las cámaras empresariales pomposamente titularon "Pautas sobre aplicaciones de productos fitosanitarios en zonas periurbanas" a través del cual se oculta la peligrosidad y los efectos de los agrotóxicos en la salud y el ambiente, los cuales podrían esparcirse hasta el borde de las viviendas. El vicio de origen de una publicación a-científica, preñada de citas de reconocidos operadores de las corporaciones mundiales y otras inconstrastables, huérfana de toda referencia a las abundantes advertencias de universidades argentinas, no sorprendería si no fuera que contó con el aval del Ministerio de Agricultura de la Nación.

En tándem CONABIA y SENASA, con el silencio cómplice del resto de las agencias y ministerios provinciales, en franca violación -al menos- del principio precautorio (art. 4 de la ley 25675 y art. 41 de la Constitución Nacional) aprueban "semillas" aptas para ser rociadas con nuevos agrotóxicos más potentes, en la mayoría de los casos descartados en otras partes del mundo como el glufosinato de amonio para la soja RR2 o la última estrella de Dow: soja resistente al 2,4D, un componente del temible Agente Naranja utilizado por EEUU sobre territorio vietnamita, con efectos devastadores y secuelas que se propagan hasta el día de hoy.

Nos indignan los oídos sordos a un sinnúmero de organizaciones de la sociedad civil de Buenos Aires, Chaco, Santa Fe, San Luis, Córdoba o Entre Ríos quienes presentaron recursos para frenar este nuevo atentado contra la salud pública, preludio de nuevos experimentos.  

El completo fracaso de un modelo de producción obsoleto importado en los años 90, que se anunciaba para reducir el uso y la toxicidad y preveía beneficios para todos, pretende ser disimulado con más químicos, cuyas cantidades aumentaron más de mil por ciento desde entonces, recurriéndose a tóxicos de mediados del siglo pasado, que no han hecho más que incrementar los balances de un puñado de terratenientes  y varias multinacionales, mientras el resto de los 40 millones de argentinos asumen forzadamente el pasivo sanitario y ambiental a costa de daños inconmensurables a las personas y al ambiente. 

Los efectos de la desinformación sistemática y deliberada quedó patentizada en oportunidad del vuelco de un camión y derrame de 18.000 litros del mencionado herbicida "2,4 D" en cercanías de San José de la Esquina -Santa Fe-. Autoridades y auxiliares carentes del más elemental conocimiento posibilitó que centenares de personas transitaran en cercanías de este potente y volátil veneno que llegó hasta cursos de agua, mientras representantes de la empresa ATANOR lo comparaban con un “derrame de leche" (sic).
Nuevamente los vecinos, supliendo la inacción de la administración, debieron radicar las denuncias penales por contaminación contra responsables, por acción y omisión. 

Desde los pueblos fumigados también alertamos a la opinión pública que su modesto proyecto, presentado por cinco legisladores en la Cámara de Diputados de Santa Fe, proponiendo, entre otras medidas, alejar 1000 metros las fumigaciones de las escuelas y prohibiendo las aplicaciones aéreas, sin haber sido siquiera tratado, perderá estado parlamentario en mayo próximo; es por todo ello que hacemos responsables orgánica y personalmente a todos y cada uno de los integrantes de las administraciones locales, provinciales y nacionales que, obligados por las leyes y la Constitución a preservar la salud y un ambiente sano, sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras, persistan en priorizar el mercado y los negocios, propios y ajenos.

BASTA DE CÁNCER, NO MÁS NIÑOS, ESCUELAS Y PERSONAS FUMIGADAS - HACIA UNA RURALIDAD SUSTENTABLE

Contactos:
Patricio Acuña – (03498) 15402611 patriciolibros@yahoo.com.ar
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martes, 18 de febrero de 2014

Antonio Brailovsky sobre la inundaciones

Apuntes sobre las últimas inundaciones


Después del desastre de las últimas inundaciones, salió a la superficie una trama de irresponsabilidad política e inmobiliaria, falta de planeamiento urbano y una relación naturaleza-sociedad de la cual nadie quiere ocuparse. En Buenos Aires, ciudad inundable el economista y especialista en temas de ecología Antonio Elio Brailovsky investiga las principales causas de un fenómeno tan complejo y de larga data como urgente de solucionar. / Por Marcela Mazzei. Foto focolare.org

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Después de las inundaciones del último 2 de abril, cuando bajó el agua, quedaron flotando las preguntas. ¿Qué provocó semejante desastre? ¿Por qué es cada vez más frecuente? ¿Quiénes son responsables? Y, sobre todo, ¿qué hacer cuando vuelva a llover así? Muchas respuestas están publicadas desde 2010 en Buenos Aires, ciudad inundable, una investigación rigurosa de Antonio Elio Brailovsky, licenciado en Economía Política y especialista en temas de ecología, que explica, como dice el subtítulo, “por qué (la ciudad) está condenada a un desastre permanente”, y arriesga conclusiones que nadie parece tener ganas de escuchar. “Cuando alguien dice que la culpa de las inundaciones la tienen las bolsitas de basura que tapan los desagües o que estamos en otoño y no barrieron las hojas, están dando una pequeñísima causa que no puede explicar esa magnitud de muertes”, argumenta Brailovsky, que asume la banalidad de los comentarios como respuesta a “un ocultamiento del tema, asociado con proteger un negocio inmobiliario perverso”.
La irracionalidad económica es una de las principales causas de un fenómeno complejo que recién ahora, ante la evidencia, entró en el debate público. Mucho antes de la ebullición de los proyectos de departamentos desde el pozo, Buenos Aires vivió inundaciones, aunque nunca tan devastadoras, sorpresivas e inesperadas. “La historia del último siglo en Buenos Aires es la historia del descenso de la ciudad hacia las zonas naturalmente inundables”, dice Brailovsky. “Es decir, los lugares que ocupaban los arroyos antes de que existiera la ciudad.

“Cuando alguien dice que la culpa de las inundaciones la tienen las bolsitas de basura que tapan los desagües o que estamos en otoño y no barrieron las hojas, están dando una pequeñísima causa que no puede explicar esa magnitud de muertes.”


Una vista a vuelo de pájaro sobre el área metropolitana muestra cómo los cursos de agua de la provincia desembocan en el Río de la Plata a través de varios arroyos –todos entubados a fines del siglo XIX, cuando se decidió que serían desagües cloacales e industriales y comenzaron a parecerse al Riachuelo hoy– que últimamente ganaron popularidad: el Maldonado, que corre debajo de la avenida Juan B. Justo; el Vega que Belgrano “descubrió” en 2010; el Medrano, que desemboca a la altura del Parque de los Niños, donde alguna vez hubo un bucólico club de remo; y el Cildáñez, en la zona que supo llamarse El bañado de Flores: apenas unos hilos celestes en el mapa hasta que irrumpieron con violencia en las viviendas destruyéndolo todo.
En 1713 los mapas de la región tenían más información que hoy, porque entonces servían para indicar las zonas inundables en donde estaba prohibido asentarse. “Una vez que la ciudad aceptó que se ocuparan y envió gente a poblar las zonas de riesgo, bueno, hubo que borrar de los mapas la topografía”, razona el autor. Al creciente número de personas afectadas, le cabe una paradoja: “Primero metemos gente donde no deberíamos haberla metido, y después gastamos millones en tratar de sacar el arroyo de ese lugar, cuando lo sensato hubiera sido delimitar áreas que son aptas para el poblamiento”.
Si la ausencia de carteles indicativos de “zona inundable” tanto en el mapa como en el territorio parece una conducta irracional, en simultáneo se da una especie de complicidad entre el responsable (“a ningún funcionario le gustar dejar una prueba de que está autorizando algo que no debiera”) y la víctima, del tipo Síndrome de Estocolmo, donde los inundados piden: escondan que esto se inunda porque se desvaloriza la propiedad. La resultante de esa contradicción es “una actitud casi religiosa, la de creer que alguna obra mágica va a solucionar el problema”. Lo sabe cualquier ingeniero: una obra permite proteger a la población del nivel de lluvia para el cual está diseñada y las obras solo se hacen si alguien las financia: Francia, por ejemplo, respondió a la inundación extremadamente severa de 1910 con un murallón en el Sena y una red de desagües mucho más grandes que los que Buenos Aires tiene y podría pagar.

“El arquitecto que construyó tres subsuelos de estacionamiento en una zona inundable hizo mala praxis.”


El problema de las inundaciones es un rompecabezas de mil piezas, de las más intrincadas contradicciones a las causas más concretas, entre las que figuran los milímetros de agua caídos. Un cuadro en el capítulo uno del libro muestra la evolución de las precipitaciones por año en la región: si en 1801 fueron 727, entre 1901 y 1950 un promedio de 981, solo entre 2001 y 2002 cayeron 1600 milímetros. Llueve más, hay más cantidad de personas viviendo en zonas deprimidas del relieve y el Río de la Plata, cambio climático mediante, creció, al igual que los obstáculos: el terreno absorbente que forman los espacios verdes se han reducido por el boom de la construcción, así como por la hilera de edificios de Puerto Madero cuyos cimientos formaron en los últimos años una barrera para el desagüe de las napas. El entubamiento de los arroyos tampoco colabora: las paredes y columnas de cemento demoran el escurrimiento durante una crecida: por eso muchas ciudades están atravesadas por cursos de agua al aire libre.
Pero si entre los factores concurrentes se destaca alguno, como una síntesis del fenómeno, es la relación naturaleza-sociedad. “La gente está entrenada para no ver el medio natural”, afirma Brailovsky, que ejemplifica con lo que sucede a ambas márgenes del río Reconquista en la zona de Rincón de Milberg. Mientras la población de la isla construyó sus viviendas sobre palafitos y en cada inundación reacciona con paciencia y recurre a las reservas de alimentos hasta que el agua baje, en la margen opuesta los asentamientos de casas precarias se desmoronan, las personas tienen que ser evacuadas y pierden todas sus pertenencias una y otra vez. “Se creó otro mito: que es posible vivir en un mundo artificial, sin tener en cuenta este contexto natural que sigue existiendo. Y hay que encontrar la manera de convivir con él”, resume.
La pieza de gestión es clave. Si el arroyo es una cuenca que no reconoce límites políticos, las diversas jurisdicciones deben compatibilizar planes hidráulicos y ejecutarlos de manera coordinada. “Lo más sensato es que en la cuenca baja, en gran parte de la ciudad, haya desagües que saquen el agua rápido y en la cuenca alta, en la provincia, haya represas que retengan el agua. La represa Ingeniero Carlos F. Roggero, que regula el río Reconquista en Moreno, sirve para eso: hay que mantenerla vacía cuando no llueve para que cuando llueva el agua la llene y a su vez controle la inundación aguas abajo.
Aceptar que el fenómeno existe y cambiar los códigos de planeamiento urbano y de edificación para señalizar nítidamente las áreas inundables es necesario pero no suficiente. Brailovsky también reclama a los profesionales más criterio en el diseño: “El arquitecto que construyó tres subsuelos de estacionamiento en una zona inundable hizo mala praxis”, dice. Profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la de Belgrano, reconoce que en general los temas de ambiente urbano aparecen en materias de posgrado u optativas, y para los arquitectos el mensaje es “usted ocúpese de lo suyo”.

“La historia del último siglo en Buenos Aires es la historia del descenso de la ciudad hacia las zonas naturalmente inundables.”


Y si una pieza le faltaba al rompecabezas, es la cuestión social. Las zonas inundables están variando y son las denuncias al periodismo de los vecinos, del shopping Dot a Tecnópolis, las que alertan y se convierten en “herramienta de gestión” para pedir nuevos estudios hidrológicos: Nordelta, algunas bajadas o salidas de la autopista Buenos Aires-La Plata, y quizás al Estadio Único de La Plata. Pero siempre es más redituable hacer una autopista que un desagüe, que no se ve y si funciona nadie lo advierte.
Sea cual sea la condición social, ¿está preparada la población para responder ante una inundación? La aceptación de fenómeno natural implica una respuesta de adaptación, y a Brailosvsky le ronda la cabeza la foto de un joven en Colonia, Alemania, que estaciona el kayak para hablar desde un teléfono público, que por supuesto funciona a pesar de la inundación. “Durante la última gran tormenta en Nueva York usaron las redes de telefonía celular como advertencia, y eran las empresas las que con sus antenas detectaban a sus clientes y les enviaban un mensaje de texto de la propia compañía que decía: ‘usted está en área de riesgo, salga rápido’. No es cierto que en La Plata no había celulares, funcionaban para una sola cosa: los usuarios recibían promociones para comprarse un auto cero kilómetro.”
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Buenos Aires. Ciudad inundableBuenos Aires, ciudad inundable
Antonio Elio Brailovsky
Capital Intelectual/Le Monde Diplomatique
248 páginas

jueves, 6 de febrero de 2014

Cambio climático: El Amazonas

Un reciente estudio científico publicado en Nature sostiene que por los extremos en las precipitaciones esa cuenca fluvial  ya no refrescará la atmósfera y comenzará a emitir más gases contaminantes de los que consume.

El Amazonas dejará de enfriar la atmósfera y se convertirá en una fuente de dióxido de carbono (CO2) si continúa el cambio climático y los extremos en las precipitaciones, según un estudio publicado en la revista británica Nature. Un equipo internacional de científicos, liderado por Luciana Gatti, del Instituto de Pesquisas Energéticas y Nucleares de San Pablo, Brasil, analizó la cantidad de carbono emitido a la atmósfera en la cuenca del Amazonas en 2010, un año extremadamente seco, y en 2011, en el que el volumen de precipitaciones superó lo habitual. 
Los resultados de la investigación demostraron que en el año de sequía, el que hasta ahora era considerado el "pulmón del planeta" liberó cantidades "sustanciales" de dióxido de carbono a la atmósfera, mientras que en el año húmedo liberó y absorbió la misma cantidad. En 2011, el balance de CO2 en la cuenca del Amazonas se mantuvo neutral, pero en ninguno de los dos casos consiguió reducir la cantidad de ese gas contaminante en la atmósfera ni fomentó su enfriamiento.
"El Amazonas está cambiando según observamos más años muy secos y más muy húmedos. Si esta tendencia continúa, la región se convertirá en una fuente de dióxido de carbono para la atmósfera que acelerará el calentamiento global", señaló John Miller, del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales de la Universidad de Colorado (EE UU), participante en el estudio.
Las condiciones de sequía de 2010 provocaron, por un lado, que la selva amazónica no creciera y que, al reducirse la fotosíntesis, la vegetación absorbiera menos dióxido de carbono, y, por otro, que aumentaran los incendios y la emisión de dióxido de carbono.
Por el contrario, en 2011, las precipitaciones sí fomentaron el crecimiento de la vegetación, que absorbió más dióxido de carbono del que emitió.
El cambio climático, las variaciones extremas en las precipitaciones y el aumento de la temperatura provocaron un aumento del dióxido de carbono emitido en el Amazonas y podrían convertir esa zona verde del planeta, que antes contribuía al enfriamiento, en un emisor de ese gas acelerador del calentamiento global.
Desarrollada alrededor del río Amazonas y de su vasta cuenca fluvial, la extensión de la selva llega a los 6 millones de km². El Amazonas es el lugar con la mayor biodiversidad del planeta. En una sola hectárea de bosque se registraron en promedio 400 especies diferentes de árboles y plantas. Con un quinto de todas las especies de pájaros de la tierra, 2000 especies de mamíferos y 2000 de peces, además de 2,5 millones de especies de invertebrados, el bosque pluvial tropical suramericano es considerado como el lugar biodiverso más precioso del mundo. Hasta ahora.  «


la voz de alerta de un premio nobel
El premio Nobel de Química mexicano  Mario Molina advirtió recientemente que los principales gobiernos mundiales "no se están tomando en serio" el calentamiento global, problema que, de no atajarse, podría conllevar incluso la desaparición del Amazonas.
"Ya hay cambios muy preocupantes" como los episodios extremos de inundaciones, sequías y los grandes huracanes, aseguró Molina, que confía en que la sociedad reaccionará a tiempo.
El físico atmosférico mexicano recordó que uno de los compromisos alcanzados en la Cumbre del Clima de Copenhague de 2009 fue evitar que la temperatura media del planeta aumentara por encima de 2 grados celsius en 2050, lo que en su opinión no se está cumpliendo, "porque ya ha subido un grado". El acuerdo lo firmaron Estados Unidos y China, y "quizá no lo estén desarrollando por miedo a la pérdida de competitividad económica", pero el aumento es un hecho y el clima "ya está cambiando", indicó.
Molina, galardonado con el Nobel en 1995, aseguró que la opinión de la comunidad científica al respecto es "unánime", por mucho que se quiera dar una imagen de "división" entre los expertos, que únicamente discrepan sobre si la temperatura se elevará de 3 a 5 grados o de 6 a 7 antes de que finalice este siglo.
Según pronostica el Nobel, a corto plazo, el calentamiento provocará "sequías e inundaciones más acentuadas, aumento de los incendios forestales y de las olas de calor".

fuente: Tiempo Argentino